noviembre 27, 2013

234.La Ciudad de las Flores Centro histórico-arquitectónico (Segunda parte)

Licda. Rose Marie Hernández Vargas

Fotografía de Rose Marie Hernández Vargas

“Desde la llegada comprende el viajero que Heredia
es una ciudad amable.
Empleando un vocablo nacional y gráfico,
se le podría llamar ‘corronga’.
He visto de pronto sus casas, sus parques, sus iglesias; 
tiene mucho árbol, muchas mujeres bonitas,
mucha gente religiosa”.
Rubén Darío


Fuente del Centenario en el Parque Central de Heredia.
Nos trasladamos al Parque Central  de Heredia a la época de antaño, en busca del legado histórico-cultural de nuestros ancestros. El patrimonio cultural y uno de sus componentes, el patrimonio histórico-arquitectónico, constituyen parte de nuestra identidad y como tal de la cultura costarricense. Por ello, el patrimonio-histórico arquitectónico merece ser conocido y valorado, con el objetivo primordial de una adecuada conservación. (Vargas Arenas, Iraida. 1990:4).

El patrimonio histórico-arquitectónico está expuesto a graves riesgos de deterioro y pérdida a consecuencia de la contaminación del ambiente y la destrucción por parte de personas sin educación en la comprensión y el respeto de estos sitios.

Antiguo quiosco del Parque Central de Heredia.
El conjunto de elementos arquitectónicos ubicados en el Parque central de Heredia (la fuente


de hierro con su pila, el quiosco y otros monumentos), fue declarado de interés histórico y cultural, por el Ministerio de Cultura de Costa Rica, mediante decreto número 23683-C del 13 de octubre  de 1994. Véanse las fotografías 1, 3 y 4.

Destacamos la época de cambios urbanos que se dio por la influencia cultural europea (1880-1920). La arquitectura como símbolo de poder se caracterizó en este tiempo que gobernaron el país los liberales. Con reformas de liberación y secularización de la cultura, sujeta desde tiempos coloniales a la influencia de la iglesia católica. La burguesía agroexportadora herediana quiso ponerse a la moda, con las tendencias urbanistas de boga en Europa.

De Plaza Principal a Parque Central de Heredia

Actual quiosco del  Parque Central de Heredia.
En 1879 la Municipalidad de Heredia dio inicio al proceso de transformación e innovación de “La Plaza”. Duró varios años, con el fin de convertirla en un espacio para esparcimiento y recreación. Se inició una serie de cambios en cuanto al embellecimiento.

Siguiendo las costumbres europeas, se cambia el aspecto colonial por un estilo romántico. Se siembran árboles decorativos nativos y exóticos para darle más verdor. Los árboles de higuerón blanco circundaban la antigua Plaza y daban sombra sobre la fuente del Parque. En  1903 fueron talados.

En las fotografías podemos observar el viejo Circuito Central e Histórico de la ciudad de Heredia, allá por los finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX. En el sector este de las fotografías de esta serie se observa parte de  la hermosa Iglesia parroquial conocida como “La Parroquia”.

La transformación de la plaza en parque comenzó con la instalación de la pila o fuente de hierro colado en el año 1879 en el centro mismo de esa entonces concurrida plaza comercial y que se encuentra allí como testigo vigilante de nuestra historia hasta nuestros días.

Monumento a  Aquileo J. Echeverría. Ubicado al norte del quiosco
Al colocar una fuente en la Plaza Principal se colocó otra en la plazoleta de la Iglesia de El Carmen. Ambas piezas de hierro colado estilo Victorino se compraron en Inglaterra.

“Esta pila central en su parte de hierro fundido, bien cabe afirmar, es la pieza principal rememorativa de la inauguración de la primera cañería de hierro que hubo en Heredia, hecho de gran importancia para la historia de la salud en nuestra ciudad. La hermosa pila con sus saltarines chorros de agua, coronaba la antigua plaza del comercio donde se realizaban las Fiestas Patronales y se tranzaban libremente toda clase de géneros y víveres”. (Meléndez Chaverri, Carlos. 1993: 50).

En el año 1957, a fin de conmemorar el centenario de la rendición de William Walker y los filibusteros, la municipalidad decide bautizar la fuente con el nombre de Fuente del Centenario, y colocan una placa alusiva en su base. Dicha placa se encuentra actualmente sumergida en el agua, y obviamente no la puede apreciar el público. Durante largos años, la pila del parque recibió la sombra de los enormes higuerones que circundaban la antigua plaza. Esta pila constituyó durante muchos años un hermoso adorno en la ciudad. Véase la fotografía 1.

En 1908 se hizo el croquis del interior del Parque. Fue diseñado siguiendo un estilo español y quedó dotado de  aceras de piedra labrada, mosaico y bordes de ladrillo y cemento. Véanse las fotografías 1, 2 y 3.

En el año 1885, se construye la bellísima y romántica glorieta o quiosco. Esta fue una edificación de madera formada por varias columnas o pilares que sostienen una cubierta. Rodeaba este quiosco una baranda de hierro y unas gradas de granito. Las plantas trepadoras como las buganvilias con flores de todos colores  lo adornaron y le dieron frescor y colorido. Además se colocan bancos de madera o de hierro. Ver fotografía 2.

El actual quiosco data de 1940. Este se convirtió en el nuevo escenario donde las bandas fueron a ejecutar sus retretas y recreos. Ver fotografía 3.
En 1885 se inauguró oficialmente la iluminación eléctrica en Heredia y también la del Parque Central.
“En forma artística y decorativa se colocaron farolas o iluminarias. Cada farola estuvo compuesta por un poste de concreto en forma de columna, de aproximadamente tres metros de altura y por un reflector esférico de luz blanca. Diseño que lo hizo vistosamente concordante con los demás elementos del parque…” (Ferrero Acosta, Luis. 1986:19).

Además de la belleza, creaban zonas más íntimas y placenteras para que debajo de ellas se sentaran los enamorados o cualquier persona a escuchar las retretas. 

Una antigua tradición de los heredianos consistía en el paseo obligatorio especialmente después de oír misa en  la Parroquia de la Inmaculada Concepción, situada en el lado oeste del Parque. Los varones daban la vuelta en forma contraria a las muchachas.  

Durante muchos años el Parque Central de Heredia se convirtió en un arreglado parque, llenos de árboles y flores, con el fin de celebrar el retorno de la naturaleza a la ciudad y  fue uno de los más visitados para esparcimiento y recreación de las familiar heredianas. A finales del siglo XIX y los primeros años del siglo XX en Costa Rica, se erigen monumentos escultóricos en los parques con el fin de simbolizar en ellos valores cívicos y sociales transmisibles colectiva e individualmente.

“En el Parque Central de Heredia no podía faltar la estatura cívica para representar y evocar la memoria arquetípica de los héroes. Mediante manifestaciones escultóricas y estatuas se construyó en el imaginario un vínculo asociado a hombres ilustres (héroes, próceres y beneméritos) con valores y aspiraciones colectivas de la nación”. (Brenes Tencio, Guillermo. 2002:1)

Dentro de las instalaciones del Parque Central de Heredia, encontramos los siguientes monumentos que nos hacen volver al pasado, perpetuar el recuerdo de los acontecimientos conmemorativos:
1. Aquileo J. Echeverría. Inaugurado en el año 1937 por iniciativa de la fundación “Ala”. Monolito de mármol de 1,74 metros de alto. Véase fotografía 4.
2. Juan Rabel Chacón Solares. Busto tallado en piedra de 53 centímetros de alto.
3. Nicolás Ulloa Aguilar. Busto tallado en bronce, de 69 centímetros de alto, de quien fuera declarado Héroe Nacional por su gran valor durante la Batalla de la Trinidad, durante la gesta de 1856 y 1857.
En la actualidad el Parque Central y todos los monumentos se encuentran protegidos por el acuerdo municipal que los incluyó dentro del Centro Histórico de la ciudad de Heredia y por Patrimonio Nacional.
Durante muchos años, ese parque fue uno de los más visitados por las familias heredianas.

Bibliografía

Brenes Tencio, Guillermo. LA ESTATUARIA CÍVICA: EL CASO DE COSTA RICA (SIGLOS XIX Y XX). Ciencias Sociales 96: 9-21, 2002.
Ferrero Acosta, Luis, Sociedad y arte en la Costa Rica del siglo 19. San José, Editorial Universidad Estatal a Distancia, 1986.
Meléndez Chaverri, Carlos.   Heredia. Ayer, hoy y siempre. Materiales recopilados para el Bicentenario de la Villa de Cubujuquí. 1963.
Meléndez Chaverri, Carlos. Añoranzas de Heredia. EUNA, Heredia, 1993.
Vargas Arenas, Iraida. Herencia Cultural, Pasado y Presente. En Gensi. 1990.

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