octubre 22, 2013

232.El traslado de la responsabilidad

Mario Valverde M.

Mucha parte de la libertad se la cedemos al OTRO, ya sea en el plano social, psíquico o metafísico. Es quizás la técnica mejor inventada de la conciencia y de la técnica de borrar la memoria. ¿Por qué nos duele tanto aceptar los hechos, mis acciones propias? Quizás la respuesta está en la responsabilidad, pero sobre todo, en la disminución de mi libertad y el miedo a la condena social. Es decir, vivir a plenitud con mi ser, no es  posible, no me es permitido. Por eso, todos estamos condenados a vivir con algún grado de mentira. Y los grados se aumentan a medida que aumenta el Poder.


Si no podemos vivir con la responsabilidad de la Verdad, y si lo sabemos y nos duele, ¿cómo le hacemos para vivir entre mentirosos?  Aquí es donde nace el truco: la construcción religiosa basada en mandamientos revelados por un ser supremo que nos mira y en Él, truco, descargamos nuestra conciencia, especie de basurero que nos estorba al caminar. El premio que está incorporado, un lugar sin mentirosos, donde todos “nos miremos a los ojos” y por fin, descanso terrenal, podamos vivir en paz de espíritu. Y en  como todo es dialéctico, al otro lado, el lugar de los mentirosos: EL infierno.  El filósofo esloveno Slavoj Zizek  nos aclara mejor el panorama: “Se necesita algún tipo de anestesia para perder la sensibilidad ante el sufrimiento de alguien más. Por esto, una causa sagrada es obligatoria: la responsabilidad recae en la voluntad divina que motiva la acción”.

Llevada al extremo, la fórmula de ceder mi responsabilidad es el FUNDAMENTALISMO violento, desgarrador, indolente, sangriento, demoledor, unido a  la gran mentira de los fundamentalistas de un profundo amor a su dios.

Mi conclusión final: Los totalitarismos, todos, se construyen basados en un dios-estado-Paraíso intocable,  ejercido por la violencia para anular al individuo, anular su libertad y borrar su memoria.

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