febrero 16, 2012

184. Encuentro con la Identidad Cultural


Arte precolombino

El jade: Plumas verdes de piedra

Licda. Rose Marie Hernández Vargas
 Plumas verdes de piedra, así llamaban los aztecas al jade. Es una piedra  bellísima  de un exótico brillo muy parecida a la esmeralda. En la cultura azteca, el jade se consideraba más valioso que el oro. Representaba lo más delicado y precioso, era el símbolo del corazón de sus dioses.

En su estado natural, el jade es  una roca tosca, de color gris claro o café. De las altas montañas, se desprendía hasta caer en las transparentes aguas de los ríos que poco a poco transformaban aquella piedra dura en un bello guijarro de diversos colores que lo aborígenes recogían de las orillas de los ríos. Se cree que en Costa Rica se encontraba en la península de Santa Elena en la costa del Pacifico.
Las civilizaciones antiguas de Costa Rica tenían una organización social clasista. La clase social  más elevada  de la Gran Nicoya usaba el jade como adorno, por ejemplo, collares, pulseras y  aretes con  figuras de animales como aves, lagartos, monos, jaguares y también figuras humanas.
Afirma el escritor Luis Ferrero: “Las joyas de jade precolombino de la Gran Nicoya fueron perforadas para ser llevadas como una insignia o símbolos de poder. Todos los colgantes de jade demuestran técnica, cualidades escultóricas dinámicas y elegantes líneas que caracterizaban una organización social no igualitaria”. (Luis Ferrero. ¿Por qué prehistoria si hay historia precolombina?, p.116).
También el jade tenía un intenso uso en ceremonias  fúnebres. En algunas tumbas se han hallado estatuillas de dioses de jade. Cuando se enterraban personas importantes, se sepultaban figurillas de jade. A veces se enterraba solo la mitad de la figura. La otra mitad le quedaba como herencia  al a familia.
Hoy día, el Museo del Jade del Instituto Nacional de Seguros posee una valiosa colección conformada por una amplia variedad de jades.

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